Somos Personas Trans, visibles.

Somos Personas Trans, visibles.

Ser visibles nunca fue el problema. Nuestras visibilidades en muchos casos nos han hecho irnos de nuestros países, para salvar nuestras vidas. En muchos de ellos las personas trans somos perseguidas por pandillas, la comunidad e incluso la propia familia.

Algunas llegamos a España y nos convertimos en solicitantes de protección internacional (asilo). No dejamos de ser visibles, muchas veces las profesionales no saben cómo tratarnos, ni como dirigirse a nosotras.
Algunas de las personas solicitantes de asilo de otras culturas, no entienden a quienes tienen delante. Muchas entendemos que, aunque estamos en países con más derechos y leyes que nos protegen, debemos seguir sensibilizando sobre quiénes somos y como queremos que nos vean.

Muchas de nosotras esperamos años para tener estatus de refugio u otros permisos de residencia, aun así, sentimos las miradas en el metro y el transporte. Vamos sintiendo más seguridad y con ello avanzar paso a paso.

Es necesario que luchemos para que todas las personas trans y en especial las mujeres trans puedan ser visibles.

Desde ACATHI, ayudamos a las personas trans, algunas de ellas están en prisión cumpliendo penas porque al intentar salvar sus vidas saliendo de sus países, en algunos casos cometiendo algún delito contra la salud pública. Las personas trans en prisiones son muy visibles y por ello es necesario se creen protocolos específicos para su correcta atención y garantizar su seguridad. Son necesarios proyectos y programas de acompañamiento como el que tiene ACATHI, que esté ahí y les haga sentir que no están solas.

Algunas mujeres migrantes trans, viven como única salida laboral el trabajo sexual, la inclusión en el mundo laboral no facilita que se nos visibilice. Algunas compañeras han conseguido trabajos de camareras de hotel, de limpieza; pero allí no son visibles.

Si analizamos, ¿cuántas mujeres trans encuentras en los servicios de atención al público (cajeras, tiendas, peluquerías…)? Pensemos, ¿cuántas de ellas son de otros países? Y ahora piensa, ¿cuántas de ellas son mayores de 40 años? Probablemente ninguna.

Así que el problema no es que las personas trans seamos visibles, que lo somos, sino ¿Cuánto estáis preparados para vernos, para formar parte de vuestra cotidianidad?

Frente al estado de alarma, muchas de estas mujeres trans que viven del trabajo sexual, no pueden trabajar. Están confinadas en sus pequeñas habitaciones o en pensiones donde trabajan. Muchas se ven obligadas a salir porque no pueden pagar sus hospedajes. Todas explican el miedo, miedo a ser visibles. De cómo las trabajadoras sociales o educadoras las tratarán cuando vayan a pedir ayuda para alimentos, cómo las mirarán las otras usuarias en los albergues, cómo las atenderán las profesionales del servicio de salud, si se encuentran mal… Tienen miedo a que, en esta visibilidad forzosa, la gente no las trate con respecto, las desprecien, use los nombres que no las representan, las avergüencen.
Nuestro trabajo durante estos días, más que nunca, es darles seguridad de que los profesionales, allí fuera, las tratarán con dignidad y respeto. Recordarles que tienen derechos y que muchas personas cisgénero son aliadas, nos apoyan y ayudan.

Es fácil celebrar el día de la visibilidad trans, pero para ello necesitamos recordar que necesitamos espacios seguros, donde estén garantizados nuestros derechos. Necesitamos un trato digno, trabajo inclusivo y respeto.

Recuerda nuestra campaña: Ayuda para vulnerables migrad@s LGBTIQ por covid19

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